lunes, 24 de mayo de 2010

Aquí comienza el porque.

La gente se pregunta porque tomar un curso sobre México fuera del país. Sin embargo, al sentarme en Wheeler Hall me pregunto porqué a un chico con turbante, aún de origen para mi desconocido, está interesado en un país tan curioso como el nuestro. Todavía más exótico es escuchar los motivos y caminos que lo hicieron tener un acercamiento con México.
La clase es pequeña y no es de sorprender que los nacidos estadounidenses gracias a un pasado con "sueño americano" sean los que conforman la mayor parte de ella. Es interesante y bastante contrastante el escuchar su completo desconocimiento pero su hambriento interés. ¿Será quizá ese desconocimiento lo que llevó a sus padres a consumar esta hazaña? ¿Será que despreciaban tanto al país para huir de su diversidad?
Eso me hace recordar frases que provocan mi llanto al mirar por la ventanilla del avión esa ciudad tan impactante como lo es la Ciudad de México. "Sólo se puede amar lo que se conoce" pero también "el peor miedo es el miedo a lo desconocido". Y me atrevo a decir que lo desconocido no es precisamente lo novedoso sino más bien lo que no nos atrevemos a decir y que parece, adoramos callar.
Es así como hoy comienza otra historia, un análisis de otra perspectiva. Pues si bien la clase no es mi objetivo principal, el aprender de lo que otros piensan y elevarlo a un análisis a través de contrastes con la realidad al interior y con mis creencias, llevaran al colapso de los imaginarios anteriores y a la construcción de una ideología firme y sobretodo una en la que se me permita decir "soy mexicana" y sentirme plena y orgullosa.

¿A veces?, sólo a veces.

A veces quisiera ser esa que nunca he sido, aquella por la que ellos creen un "te amo" vale la pena.
Quizá por eso es que hoy me veo ausente, cada vez más cierta que no soy para el amor y que mi error fue pensar que el amor es para mí.
Conocer a cada uno de los hombres que han tocado mi vida, que he querido o que hasta he amado me ha hecho ver que no soy de la que se enamoran y a la que desean hacer feliz para toda la vida.
Cada una de mis historias parecen sacadas de una novela donde simplemente el presupuesto se ha agotado de tal forma que los protagonistas no mueren sino que simplemente se desvanecen cayendo presas del olvido.
Así soy yo para ellos, un suceso que apenas como si fuese un sueño, al despertar olvidaron de nuevo.
Sigo sin comprender que los hace buscarme después de años, después de decidirme a olvidarlos.
Quizá por eso soy de aquellas a las que no se ama, a las que uno busca cuando se encuentra ausente, aquellas que nos parecen familiares pero creemos no hemos visto nunca.
Tal vez estaba diseñada para otro tiempo, para otro mundo, para una época donde el amor no estuviese de moda y que tampoco fuese instituido como un capricho que toda mujer debe tener y solucionar.