lunes, 15 de noviembre de 2010

No puedo...

No puedo ser otra que no sea yo, no quiero imitar lo que ni siquiera parezco...
mi andar es el divagar de una mente sin cuerpo, en un fondo que parece detenido en el tiempo.
Una mujer, una ilusión que se reinventa a sí misma dejando fluir sus pensamientos,
plasmando lo inexplicable a través de un tinta que no deja de correr,
y que me incita a continuar escribiendo, a no deterneme hasta que mi corazón se sienta satisfecho
aunque sea por un momento.
Pareciera que mi cabeza trae algo contra mi cuerpo, contra el corazón... pues tu imagen aparece hasta en mis sueños, creyendo una vez más tu cuento, sintiendo ilusionada que eres tú quien podría amarme.
Despierto... pero no quiero... porque en ti ni siquiera veo desprecio, miro esa indiferencia con la que nunca esperé que tu mirada reflejara en mi cuerpo, veo que tus ojos ya miran a otra y me recuerdan que yo pretendía ser de roca pero como al hielo me fuiste derritiendo.
Pero... ¿qué hago yo si nunca te tengo? ¿Qué hago yo si pareciera que cada día más me figuro a la del cuento?
No puedo contar más historias porque ya no tengo... No puedo acallar mi llanto porque hoy es lo único que siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario